De la lucha a la fortaleza: mi camino a la universidad

Autora: Elina (Ping) Fan

En las universidades estadounidenses no existe el concepto de “educación especial” como sí existe en las escuelas primarias y secundarias. En cambio, los estudiantes con discapacidades reciben apoyo a través de adaptaciones como los planes 12 o bajo la Ley de Estadounidenses con Discapacidades (ADA). El Plan 504 está diseñado para garantizar que los estudiantes con discapacidades puedan aprender con sus compañeros en un entorno inclusivo. Este programa es particularmente común entre estudiantes que tienen niveles de inteligencia normales pero enfrentan desafíos como problemas de salud mental, discapacidades visuales o auditivas. Personalmente, tuve un plan 504 cuando estaba en el colegio comunitario y fue una salvación durante mi trayectoria académica. Me ha permitido superar obstáculos que antes parecían insuperables, proporcionándome herramientas como tiempo extendido para exámenes y pruebas, salas de examen individuales, ayuda para tomar notas, ayudas de estudio e incluso equipos de grabación de clases. Estos cambios tuvieron un profundo impacto: transformaron mis luchas en fortalezas y allanaron el camino hacia mi éxito.

De la lucha a la fortaleza

 Vivir con una discapacidad a menudo significa lidiar con un mundo que no siempre está diseñado para usted. Para mí este reto es extremadamente personal porque tengo que equilibrar mi condición con mis ideales. Después de terminar la escuela secundaria, a menudo dudaba de si podría afrontar los desafíos de la vida universitaria. Sin embargo, con Dios todo es posible, y fueron estas luchas las que encendieron el fuego de mi determinación. El proceso de negociar acuerdos fue una experiencia de aprendizaje en sí mismo. Para recibir estos apoyos, tuve que proporcionar un diagnóstico médico, completar formularios, presentar un Plan Educativo Individualizado (IEP) en la escuela secundaria y reunirme regularmente con un consejero para asegurar que mis necesidades fueran reconocidas. Aunque el proceso puede ser desalentador, me enseñó el valor de la autodefensa, una habilidad de comunicación importante que continúa empoderándome no solo académicamente, sino también en la vida. Por ejemplo, el tiempo extendido de exámenes me permitió procesar la información a mi propio ritmo, y las clases grabadas me permitieron estar al tanto de las clases de ritmo rápido sin perder el ritmo... Estos pequeños ajustes me ayudaron a concentrarme en mi potencial en lugar de en mis limitaciones.

Mi viaje universitario

 Mi viaje en Houston Community College (HCC) ha sido desafiante. Pero son estos desafíos los que se convierten en peldaños hacia el crecimiento y el logro. Obtuve un título asociado en psicología y superé obstáculos que antes parecían insuperables. A pesar de numerosas luchas, me niego a permitir que mi discapacidad me defina. En lugar de eso, uso las herramientas que tengo disponibles para convertir mis objetivos en realidad.

Cuando comencé la universidad, era estudiante a tiempo parcial y solo tomé una clase en la primavera de 2023. Este enfoque gradual me dio tiempo para adaptarme al nuevo entorno. Con el tiempo, fui ganando confianza y tomé más clases, hasta llegar a un punto en el que asistía a la escuela a tiempo completo cada semestre y al mismo tiempo trabajaba a tiempo parcial. Fue una etapa desafiante pero demostró mi resiliencia.

Durante este tiempo, mi consejera de alojamiento, la Dra. Becky Howery, jugó un papel clave al alentarme a seguir comprometida. Ella me animó a involucrarme en actividades estudiantiles e incluso me ayudó a encontrar lugares en dos sociedades de honor. Estos logros no son sólo hitos, sino también un testimonio de lo lejos que he llegado y lo mucho que puedo lograr.

El papel de la resiliencia

Lo que he aprendido en mi viaje es que la universidad no es inherentemente fácil ni imposible: depende de tu mentalidad y tu resiliencia. Por ejemplo, los cursos relacionados con tu especialidad tienden a tener calificaciones más rigurosas y expectativas más altas. En estas situaciones, mi plan 504 me brindó apoyo y me permitió enfrentar estos desafíos. Me dio acceso a notas de clase en PowerPoint, la oportunidad de discutir mi progreso con el profesor y una alternativa a los métodos de examen tradicionales, como las hojas de respuestas de computadora (porque es difícil completar la posición correcta). Estas medidas de facilitación desempeñan un papel fundamental en la creación de igualdad de condiciones. Fuera del ámbito académico, también he aprendido a aceptar los obstáculos que alguna vez me frenaron. Mis luchas se convirtieron en una fuente de resiliencia y me enseñaron persistencia y resiliencia. Vivir con una discapacidad presenta desafíos únicos, pero también brinda oportunidades de crecimiento y autodescubrimiento. Obtener mi título es más que un logro académico: es un testimonio de mi capacidad de prosperar a pesar de la adversidad.

Consejos para futuros estudiantes

Para aquellos que enfrentan luchas similares, no puedo enfatizar lo suficiente la importancia de buscar recursos y defender sus propias necesidades. Antes de tu primera clase, comunícate con el departamento de asesoramiento y servicios para discapacitados de tu escuela para reunirte con asesores y consejeros para asegurarte de que tienes las adaptaciones que necesitas para tener éxito. Puede parecer abrumador al principio, pero cuando veas las oportunidades que abre, descubrirás que el esfuerzo vale la pena.

Recuerde que la vida puede presentar desafíos únicos, pero estos obstáculos pueden ser la base de la resiliencia y el éxito. Mi historia demuestra que con determinación, apoyo y las herramientas adecuadas, incluso los obstáculos más difíciles se pueden superar. Si puedo lograr mis objetivos, creo que otros también pueden hacerlo, sin importar los desafíos que enfrenten.

En última instancia, la vida se trata de encontrar fuerza en la lucha, propósito en la perseverancia y esperanza en cada paso. Confía en el proceso, confía en las personas que están dispuestas a ayudarte y confía en ti mismo. Con tiempo, apoyo y fe (ya sea en Dios, en ti mismo o en quienes te rodean) todo es posible.